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LA ESPERANZA EN LA VIDA Y LA MUERTE Imprimir E-Mail
RESUMEN SOBRE DEBATE X 2009.

La esperanza es un estado de ánimo en el cuál se nos presenta como posible lo que deseamos, donde se da confianza y expectativa. Pero ¿Dónde queda la esperanza en el umbral franqueable de la muerte? ¿Cómo se puede educar esta esperanza? Depende del azar y depende del trabajo que yo haga antes de la muerte. Es un misterio la muerte, pero también es un misterio la vida.

 

Lo que vemos es que las personas mueren. Necesitamos morir para que la vida tenga sentido. Todos sabemos que vamos a morir, aunque tratemos de ignorarlo o aparcarlo, pero no sabemos afrontarlo y por ello, tenemos miedo. En la enfermedad la esperanza se tambalea; contra más alta y complicada es la enfermedad, más se pierde la esperanza, al no existir ningún tipo de solución, por eso cuesta mucho más aceptarlo. Al final siempre se muere. Eso sí, se puede buscar treguas para alargar la vida. ¿La vida o la supervivencia? ¿Renegociar la esperanza? Todo ello no solo cuesta al paciente, sino también a la familia y al profesional.

 

¿Cómo vamos a gestionar la esperanza si empezamos la mayoría de las veces a plantearlo mal? Esto se debe a la inmadurez ante el proceso de morir. No se suele compartir, por ignorancia, que nos lleva al miedo. De la incredulidad se pasa a la negación y luego al enfado, con mucha frustración, angustia y ansiedad con el hospital, médicos, familia o con la propia vida.

 

La esperanza de morir en paz, de morir bien, es belleza, es conciencia, es plenitud y sabiduría. Armonía y serenidad.

 

El sufrimiento y el dolor no son sinónimos. El que sufre es la persona y el dolor lo tiene el cuerpo, que se puede atajar, hoy en día más que nunca; y el sufrimiento hay que educarlo. En verdad, es al sufrimiento a quién tememos. En todo ello, suele haber mucho de aguantar, adaptar, aceptar ¿Cuánto? ¿Cómo?

 

Cada persona dependiendo de su educación, reflexión y asimilación pone “El sentido a su vida”, es personal, intransferible. Se muere como se vive, y se vive dependiendo de tus propias pautas a seguir. ¿Qué permites, qué has permitido, qué permitirás? Tú decisión siempre es tuya. Es óptimo reconciliarse, todo depende de tu carácter, tu personalidad, tus pensamientos y tus sentimientos. Es importante afrontar conscientemente la manera de vivir, nuestro caminar.

 

El enemigo no es la muerte, sino el sufrimiento. Más del 80% del dolor es psicológico, el dolor emocional, que incluso hace que el dolor físico duela más aún. El dolor físico se puede tratar hasta el final y hacerlo bien, pero el otro, el emocional, hay que educarlo correctamente, tomar conciencia hoy de que vamos a morir, cada día. Pero ¿De qué manera? Todo depende, como he dicho antes, de tu manera de ser, de cómo ves las cosas, de tu preparación, de tu sentir y pensar, de tu disfrute o no de esta ruta por la vida, de qué equipaje lleves, si es ligero o es pesado, útil o ineficaz, práctico o inservible. Tú siempre decides, aunque sea inconscientemente, todo está subordinado a nuestra voluntad, somos libres. Es nuestra responsabilidad.

 

Hay personas con una gran capacidad de aceptar las pérdidas, otras no; unos se apegan y otros no; unos son dependientes y otros no… Todo depende de la educación recibida y de mi asimilación posterior, una unificación externa e interna. Tener claras las cosas, templanza y orden, da paz.  Y así viviré y así moriré. La pregunta es: ¿Cómo quiero morir?, ¿Sabías que ahora ya puedes hacer tu testamento vital?

 

Aprende a vivir. Llegar con éxito en tu ciclo vital es un gran logro, que te ayudará a morir dignamente, con plenitud. Seguir el círculo vida- muerte y muerte-vida con conciencia.


María José Domínguez Díaz
Psicólogo -
Presidenta Fundación PSIME “Psicología y Medicina”