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Andan, corren, divagan, no sólo los cuerpos sino también las mentes y las almas. Infinitos pensamientos que nublados, perplejos, cuerdos, sanos o tal vez insanos motivan o desconsuelan a los individuos en un mundo complejo, con perlas contadas para decorar la vida. ¿Decorar? ¿Usar? ¿Sólo ver? O de nuevo, tal vez, descubrir aspectos y rincones sutiles que devoren nuestras ansias de ser o nos ahoguen en nuestras angustias sin reciclar, en sinsabores agridulces y palpitos marchitos.
No, la vida es libertad de destinos, que tu escribes para sentir y vivenciar todo aquello que mereces, y descubrir en la lectura del presente encantos e ilusiones con entusiasmo y esperanza de hacerlo realidad.
Despertar en lo externo, despertar en lo interno, como un reloj Tic-Tac maravilloso que no deja de sonar en cada una de nuestras células, vibrando nuestros átomos en un multicolor arco iris o un abanico lleno de posibilidades que tu eliges, a veces sin saberlo. Ojalá lo supiéramos siempre y disfrutáramos de ese encantamiento y despertarnos como la bella durmiente de los cuentos de Walt Disney, sólo con una sonrisa y una mirada bastaría para ser de nuevo nosotros. Ni el ruido, ni la avaricia, ni el poder, ni la envidia, ni la desidia, ni la rutina rompería lo más maravilloso que tenemos: el SER NOSOTROS MISMOS.
María José Domínguez Díaz
PSICÓLOGO
*Articulo de la primera edición (2009) del periódico “Diario Despertador”
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